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PREGUNTAS FRECUENTES

-¿Cuándo ir al psicólogo?

            Mucha gente piensa que ir al psicólogo es sinónimo de “ser débil” o “estar loco”. Es por ello que seguimos mostrando dudas a la hora de dirigirnos a la consulta del  psicólogo.
     Y así, por diversas causas, y aun a sabiendas de que necesitamos ayuda psicologica (y que contar nuestras penas a familiares o amigos no es suficiente), vamos dejando para otro día el hecho de solicitar una cita con el psicólogo y lo hacemos cuando ya “no podemos más”.
    Este retraso, que puede suponer varios años e incluso décadas, puede agravar un problema que atendido a tiempo quizá se hubiera resuelto sin mayor dificultad.
   No existe una norma clara frente a cuando es el momento de acudir al psicólogo para solicitar ayuda, ya que un problema puede afectar de forma distinta a cada persona, por tanto es algo puramente subjetivo. De hecho muchas veces el problema no es algo que nos hace sentir miedo o inseguridad, sino el pensar que no tenemos recursos suficientes para enfrentarnos a eso.

   Para valorar si es necesaria la ayuda psicológica es muy útil e importante observar si existen ciertos síntomas asociados, como por ejemplo ansiedad, pérdida o aumento de apetito, inquietud excesiva, insomnio o alteraciones del sueño, sensación de tristeza, cansancio inusual, falta de concentración, etc.
      También es importante valorar si se han producido cambios significativos últimamente en el ambiente familiar, laboral o personal que puedan haber desencadenado en parte el estado actual.
    En definitiva, para ir al psicólogo tan solo es necesario tener cualquier tipo de problema emocional que no se sepa resolver por uno mismo.

-¿Cómo te puede ayudar la psicoterapia?

               La acción terapéutica de la psicología puede actuar a través de varios factores, los cuales no son incompatibles, sino que se complementan y necesitan unos a otros. Estos factores son los siguientes:

Comprensión del problema: Cuando sufrimos a causa de la ansiedad o la depresión, somos conscientes de las consecuencias del problema, pero en muchas ocasiones no conocemos las causas (¿Cuántas veces hemos oído decir a un ser querido: “No sé qué me pasa, pero me encuentro mal”?). La ansiedad en muchas ocasiones es el resultado de la frustración de un deseo o necesidad, y en este caso la terapia se ocupará de descubrir cuál es la necesidad y cuál es la razón por la que no se puede satisfacer. En unos casos, el problema residirá en que esa necesidad es incompatible con otra, entrando de esta manera en conflicto y dificultando el cumplimiento fluido de las dos (imaginémonos un cruce de carretera, sin ningún tipo de regulación y con mucho tráfico. El avance de los coches se haría prácticamente imposible). En otros casos la necesidad puede ser incompatible con la realidad, por lo que tenemos que renunciar a ella, pero para lograrlo antes tenemos que ser conscientes de cómo está operando en nosotros. Y por último, en otros casos es una necesidad que se puede satisfacer, pero tenemos que desarrollar nuevas habilidades, y por ello tenemos que entender cuál es la necesidad, como la podríamos cumplir y que tenemos que hacer para satisfacerla.

Proporcionar un espacio para la reflexión: La velocidad a la que vivimos nos impide en muchas ocasiones pensar sobre nosotros, sobre lo que queremos, lo que nos duele, como nos relacionamos, etc. Vivimos en una especie de huida hacia adelante, unas veces forzados desde el exterior, y otras provocado por nosotros, precisamente para no pensar. En este caso la labor del terapeuta es la de hacer preguntas, de manera que el paciente pueda ir pensando sobre estos temas a la vez que va estructurando las respuestas. En muchas ocasiones no somos conscientes de lo que pensamos o sentimos hasta que no nos lo oímos decir. Esta es una experiencia que se repite a menudo en la situación terapéutica, la respuesta del paciente suele empezar por “nunca lo había pensado, pero ahora que me lo pregunta…” y muchas veces va seguido de una información muy importante para el paciente.

Contención emocional: Hablar de determinados temas o asumir ciertos sentimientos puede provocar un nivel de ansiedad muy elevado. En estos casos, el estar con una persona que mantenga la calma a la vez que comprende el problema proporciona el sustento emocional necesario para poder tolerar dosis elevadas de ansiedad. Poder hablar con alguien sin miedo a que el dolor que sentimos nos destruya o le destruya al otro es muchas veces casi lo único que necesitamos para poder elaborar nuestros sentimientos, como en los casos de duelo.

Información: Cuando vamos a un especialista en un tema, esperamos que nos pueda dar información que nosotros no tenemos. En este caso la Psicología no es una excepción, y aunque la psicoterapia no es un curso de Psicología si nos puede aportar información de gran utilidad. Por ejemplo, que un experto nos informe de que esos sentimientos de enfado que sentimos a veces hacia seres por otro lado muy queridos para nosotros son completamente normales puede hacer que dejemos de sentirnos culpables. De la misma manera, que nos expliquen cual es el mecanismo con el que se mantienen las fobias nos puede ayudar a entender cómo se mantiene nuestro miedo particular, y de esta manera librarnos de él. Al oír a alguien hablar en términos técnicos sobre algo que nos ocurre dejamos de sentirnos angustiados de pensar que eso solo nos pasaba a nosotros.

Crecimiento: Para poder desarrollar todas nuestras potencialidades necesitamos que la vida nos aporte ciertas condiciones. De la misma manera que un ciclista en potencia no va a destacar en un mundo sin bicicletas, una persona puede no haber desarrollado, por ejemplo,  la capacidad de confiar y trabajar en equipo si ha vivido en un ambiente hostil desde su infancia. En este caso, será labor del terapeuta poder establecer una relación en la que el paciente pueda ir desarrollando estas capacidades, de modo que luego las pueda utilizar también en con las relaciones significativas de su vida. Por ejemplo, una relación en la que pueda experimentar que se puede tener una visión distinta de las cosas con un respeto mutuo a la visión del otro, sin tener que imponerse o someterse. 

- ¿Cuándo comienza a hablar el niño?
Alrededor del año, en un tiempo amplio, que nunca es antes de los 9/10 meses.

- La tartamudez. ¿Cuándo constituye una alteración y debe ser tratada?
La disfemia o tartamudez aparece hacia los 3 años de edad, cuando el niño pasa de la frase simple a formular oraciones más largas. Esta falta de fluidez puede ser superada en un año, si no es así y persiste la disfluencia a partir de los 4 años de edad, es cuando nos encontramos con una tartamudez primaria, debiendo ser tratada por el especialista.

- ¿Cuáles son los factores que perjudican la producción de la voz?
Pueden ser orgánicos (tumores, problemas vasculares, perturbaciones endocrinológicas, etc), y funcionales (abuso o mal uso de la voz).

- ¿Cuál es la diferencia entre afonía y disfonía?
La afonía es la alteración máxima de la disfonía y es la pérdida total de la voz.

- ¿Por qué puede considerarse que mi hijo no es candidato a un implante coclear?
La razón más frecuente para no ofrecer un implante coclear es la de que la audición del niño es “demasiado buena”. Si los audiólogos y doctores piensan que es una buena oportunidad que el niño pueda oír la mayoría del lenguaje mediante prótesis auditivas bien adaptadas, esta debe ser la recomendación. Hay algunas condiciones médicas como ausencia del nervio acústico, o clases específicas de malformaciones de la cóclea que contraindican la cirugía.

- ¿Qué hace un implante coclear?
Si la coclea tiene muy dañada las células ciliadas no podrá transformar transformar las vibraciones sonoras en corriente eléctrica. Un implante coclear compensa la pérdida de células ciliadas intactas con una guía de electrodos dentro de la cóclea. Esta envía sonidos e información del lenguaje directamente al nervio acústico mediante pequeños y seguros pulsos eléctricos.

- ¿Cuándo estoy ante un caso de dislexia?
La primera señal de alarma es la obtención de resultados insuficientes que no se corresponden con el esfuerzo realizado causando una falta de motivación por parte del niño. Ya que la dislexia se considera una dificultad significativa en el lenguaje escrito y la lectura, independientemente de cualquier causa intelectual, cultural o emocional, y que por lo tanto, aparece en personas con una inteligencia normal o incluso superior.

- ¿Cuáles son los errores más característicos de un disléxico?
 Confusión de las letras con forma parecida, como por ejemplo, entre la p – q , d – b.
 Inversión de letras en las palabras.
 Omisión de palabras.
 Uniones y separaciones indebidas de palabras.
 Vacilaciones en la lectura.
 Adición de sonidos al final de la palabra.

-¿Qué objetivos tiene la psicomotricidad según las edades de los niños o la etapa escolar en la que se encuentra?
    La educación psicomotriz tiene los siguientes objetivos en las distintas edades y ciclos escolares del niño:

Educación infantil

  • Educación sensorial.
  • Desarrollo de la atención observación.
  • Desarrollo de la expresión: corporal, verbal y plástica.
  • Desarrollo de objetivos psicomotrices básicos desde un punto de vista global, con aplicación a la prelectura, preescritura y precálculo

Educación primaria

  • Desarrollo de la atención.
  • Desarrollo de la expresión: corporal, verbal, plástica y escritura.
  • Desarrollo de los objetivos específicos de educación psicomotriz en función de los aprendizajes escolares (lectura, escritura, y otros aprendizajes escolares).
  • Desarrollo de las condiciones físicas y de relación

Ciclo superior y Educación secundaria

  • Mejora de las condiciones físicas.
  • Desarrollo de objetivos específicos de educación psicomotriz aplicados a los aprendizajes escolares del área de educación física, a la práctica deportiva, al campo de la expresión, danza, etc